Dirijo cuatro empresas en sectores que no tienen nada que ver entre sí: marketing, bodas, inmuebles y software.
No soy gurú. No vendo humo. No tengo un Lamborghini de alquiler.
Lo que tengo son cuatro negocios funcionando sin que yo esté delante. Y un método que se repite en los cuatro.
Mi ventaja: no miro tu negocio desde dentro de tu industria. Lo miro desde fuera, con patrones que ya he visto funcionar en otras. Y ahí es donde aparecen las decisiones que tú no estabas viendo.
Con SEB Creativos he intervenido en más de 400 proyectos en estos últimos 10 años. Cada uno me ha enseñado algo. Cada sector tiene su lógica, su cliente, su forma de ganar dinero. Yo he visto muchos.
Cinco formaciones entre MBAs, másters y especializaciones. Pero lo que de verdad enseña es facturar el mes siguiente.
Y desde hace dos años, todo lo que monto pasa por inteligencia artificial. Agentes que contestan, cualifican y adelantan trabajo dentro de mis propias empresas, todos los días, con clientes reales delante. Software que antes eran seis meses de desarrollo y ahora son un par de semanas.
Si tu empresa no funciona cuando tú no estás, tienes un trabajo. No un negocio.
Entras con un problema. Sales con un plan.
Tú ejecutas. Yo reviso, corrijo y empujo.
Si no quieres trabajar conmigo directamente, quizá necesites lo que hacen mis equipos.
Agencia de marketing e IA. Ads, branding, copy, producción audiovisual, desarrollo a medida e implantación de IA en el negocio. Para marcas que quieren vender, no solo parecer bonitas.
Planificamos bodas en Marbella. Parejas que no quieren una boda genérica. Nosotros tampoco.
Inmuebles al por mayor para inversores. Sin intermediarios decorativos. Sin tours de Instagram. Operaciones reales.
Software para profesionales de eventos. CRM, proyectos, comunidad y una IA que trabaja dentro: contesta, cualifica y adelanta trabajo. Porque llevar una empresa de eventos con 6 herramientas es un deporte de riesgo.
Lo que aplico en las mías. Lo mismo que aplicarás en la tuya.
Si un proceso depende de ti, está roto. Documenta, delega y deja que el sistema haga el trabajo pesado por ti.
No se contratan manos. Se contratan cabezas. Si tienes que aprobar cada decisión, no tienes un equipo: tienes ejecutores caros.
Lo que no se mide, no se puede mejorar. Y lo que no se puede mejorar, tarde o temprano, te lo come la competencia.
Si una máquina puede hacerlo, deja de hacerlo tú. Un agente bien puesto trabaja de noche, no se olvida del seguimiento y no pide vacaciones. Es la diferencia entre escalar o reventarse.
«No se trata de trabajar más. Se trata de montar algo que no te necesite para seguir funcionando.»
Sin formularios kilométricos. Sin preguntas tontas. Lo justo para saber si encajamos y volver a ti rápido.
Te respondo personalmente en 48 horas. Si en ese plazo no tienes noticias, algo se ha roto.
Por el proceso más repetido y menos importante. Ahí aprendes cómo se comporta un modelo con tus datos y tu gente sin arriesgar un cliente. Empezar por el proceso crítico «porque es donde más se nota» es también donde más se nota el primer fallo, y ese fallo mata la adopción interna durante un año. Lo explico entero en IA para empresas: qué funciona y qué es humo.
Lo que es aburrido, repetido y verificable a la vez. Aburrido porque nadie lo va a echar de menos, repetido porque si pasa dos veces al mes el ahorro no paga el montaje, y verificable porque tienes que poder saber en un segundo si ha salido bien. La tercera condición es la que casi todo el mundo se salta, y es la que decide si vas a poder dormir. El método está en qué automatizar primero y qué no.
Depende de un solo número: cuántas horas al mes se lleva hoy. Si un proceso consume dieciséis horas mensuales, casi cualquier montaje se paga en semanas. Si consume dos, probablemente no merece la pena y lo que necesitas es un recordatorio en el calendario, no un proyecto.
A tu equipo no; a las tareas que tu equipo hace de mala gana y sin criterio, sí. En la práctica el mismo equipo lleva más volumen sin ampliar plantilla — y eso solo es bueno si habías decidido antes qué querías que hicieran con el tiempo liberado.
Si el problema es que nadie rellena el CRM, ninguna IA pegada por fuera lo va a arreglar: necesitas uno que reciba los datos solo. Si el problema es que te falta un resumen, no cambies de CRM. La pregunta que separa un producto de una capa de marketing es si la IA escribe en el CRM o solo lo lee. Lo desarrollo en CRM con IA: qué cambia de verdad.
Es una escala publicada, de V0 a V6, para decir con precisión cuánta autonomía tiene un agente de IA que actúa sobre tus sistemas. Sirve para dos cosas muy prácticas: exigirle a un proveedor un nivel concreto por escrito en vez de un «tiene IA», y no engañarte con tu propio sistema. Está en la Escala Vergara, con DOI.
Si tu pregunta no está aquí, escríbeme y la contesto.
El problema nunca fue la herramienta. Es que nadie ha decidido qué hace la máquina y qué sigues haciendo tú.
Eso se decide en una tarde. Y cambia los dos años siguientes.